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¿Cómo se desarrollaron tan rápido las vacunas COVID-19? ¿Podemos confiar en ellas?



Las vacunas COVID-19 se desarrollaron en menos de un año sin comprometer la seguridad y sin acortar los procedimientos de evaluación para el desarrollo de vacunas (lea más sobre cómo funcionan los ensayos clínicos). La velocidad fue el resultado del esfuerzo combinado de científicos, compañías farmacéuticas y diferentes gobiernos de todo el mundo. En resumen, las vacunas se desarrollaron en menos de un año por las siguientes razones:


Los científicos no empezaron de cero

El mayor malentendido es que la investigación sobre el SARS-CoV-2 comenzó al inicio de la pandemia. Los coronavirus que infectan a los seres humanos ya eran conocidos y estudiados (SARS-CoV-1 en 2002 y MERS en 2012). Los científicos conocían la biología de este grupo de virus y cómo se comportan. Por ejemplo, ya se sabía que la famosa proteína spike (S) servía como blanco para el desarrollo de anticuerpos.


Se utilizaron nuevos avances científicos y tecnológicos

En la última década, se desarrollaron diseños innovadores de vacunas con lo que se denomina plataformas de vacunas (vaccine platform technologies). Estas son diferentes formas en las que se empaqueta y/o produce una vacuna para que desarrolle una respuesta inmune más eficiente. La plataforma de vacuna de ARNm y la plataforma de adenovirus se han estudiado durante años, por lo que no fue necesario desarrollar una estrategia de vacuna completamente nueva cuando comenzó la pandemia.



Los ensayos clínicos no fueron tan lentos

Se necesitan años para completar todas las fases de los ensayos clínicos porque es difícil tener suficientes voluntarios que deseen colaborar y se necesita mucho tiempo para tener suficientes casos infectados dentro de la población analizada. Normalmente, hay largos períodos de tiempo muerto entre las fases de prueba. Para los ensayos de la vacuna COVID-19, miles de personas se ofrecieron inmediatamente como voluntarias en diferentes países. Además, el tiempo se acortó al superponerse parcialmente las fases de prueba.


Colaboración y dinero

El desarrollo de vacunas es un proceso muy laborioso y costoso. Pero a medida que la pandemia se intensificó y muchos países quedaron atrapados en bloqueos estresantes que afectaron sus economías, los fondos comenzaron a fluir. Tanto las empresas farmacéuticas como los gobiernos invirtieron en proyectos de desarrollo de vacunas sin saber si iban a funcionar. Además, diferentes países facilitaron la organización de ensayos clínicos en sus territorios.


No olvidemos que nos enfrentamos a una pandemia global que hizo del desarrollo de una vacuna COVID-19 una prioridad mundial. Es la primera vez en la historia de la medicina moderna que se han invertido tantos fondos y recursos para combatir una enfermedad en tan poco tiempo.



Contributed by: Text: Nilda Vanesa Ayala Nunez, Illustration: Christina Nowicki


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